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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Incendio de la Ferretería Sieber 1914


Crónica y gráficas del siniestro a comercios


La muerte de cuatro personas y cuantiosas pérdidas materiales afectaron a varios negocios. A más de cien años de aquel suceso, conocemos los detalles y las extraordinarias imágenes de Sabás Peña Berlanga, que sin duda representan un importante testimonio gráfico para la historia de Saltillo.

El 16 de abril de 1914 era una tarde tranquila de primavera, los empleados de varios negocios se disponían a reanudar sus labores después de la comida. Siendo las doce con treinta minutos, don Antonio Rosillo, encargado de la Librería de Fornés, caminaba de sur a norte por la calle de Zaragoza para abrir el negocio y, al pasar por la ferretería Sieber, se topó con el Sr. Félix Moreno, mozo de dicho negocio, quien se encontraba barriendo la banqueta. El señor Rosillo le advirtió preocupado que estaba saliendo humo del interior del edificio de la ferretería, por lo que el Sr. Moreno corrió hacia el interior y, desde el zaguán, sin subir las escaleras, gritó a los señores Clemente, Eduardo y Guillermo Sieber que la ferretería se estaba quemando.

Según versiones posteriores de las criadas, los señores Sieber se encontraban comiendo en el departamento de la segunda planta. Las empleadas domésticas (las señoras Petra Blanco y Josefina Arreaga, así como la planchadora Aurelia García) y los señores Sieber bajaron con rapidez las escaleras para ponerse a salvo, resguardándose por unos momentos en la Botica Lourdes, que se encontraba enfrente de la ferretería. Instantes después, Félix Moreno y Eduardo Sieber sacaron una manguera para tratar de apagar el fuego, el cual se propagaba con rapidez por todo el local. Estas acciones resultaron tanto inútiles como peligrosas, pues con ellas sólo consiguieron poner sus vidas en riesgo.
El fuego crecía ferozmente y arrasaba todo a su paso, ya que fuertes vientos soplaban de poniente a oriente y avivaban más las ya enormes llamas. En cuestión de minutos, el fuego había consumido mercancías, cortinas y había echado abajo las puertas del local, alcanzando en instantes los negocios de ambos lados, así como los de enfrente, entre ellos el edificio de la compañía Mazapli Cooper y el Banco Purcell, donde se encontraban trabajando varias personas. Algunos tuvieron tiempo de salir con vida, desafortunadamente los señores Manuel López, Felipe Hoyuela, Manuel Jeffries y Felipe Berriozábal perecieron en el intento de sofocar las llamas, las cuales arrasaron en cuestión de segundos el edificio del banco y de la Cía. Mazapil.
El incendio había consumido ya el interior del edificio de la Ferretería Sieber y ahora se extendía hacia los lados. Por el lado norte se encontraba la Librería de Fornés; el reloj marcaba la una de la tarde con treinta minutos cuando las llamas penetraron en el local vecino por la parte del techo, justo donde se encontraban las máquinas de imprenta y encuadernación, por lo que las llamas consumirían rápidamente, tanto aquella maquinaria como los libros y artículos de papelería. Por el lado sur de la ferretería las llamas hicieron también considerables daños al negocio de sombreros del señor Jesús Urdiales.

Las grandes columnas de humo atrajeron, desde varios puntos de la ciudad, a un buen número de voluntarios y curiosos. El fotógrafo Sabás Peña Berlanga, quien trabajaba en su estudio situado por la calle de Castelar —a pocas cuadras de donde ocurrió el incendio—, ni tardo ni perezoso corrió con su pesada cámara hacia el lugar de la tragedia. Al verse imposibilitado para acercarse a los negocios, subió a la torre de la capilla del Santo Cristo y desde ahí tomó varias placas para inmortalizar el trágico evento. Una vez que la catástrofe cesó, pudo acercarse y así captar los escombros de los edificios que minutos antes se encontraban en pie, las cenizas de las mercancías y el humo que aún emanaba de la devastación dejada por el fuego a los principales comercios de la ciudad.

Entre los daños materiales se cuenta la totalidad de las mercancías y edificio de la Ferretería Sieber, así como la librería de Fornés y la sombrerería de Jesús Urdiales; la pérdida del edificio del Banco Purcell, la compañía de la Mazapil Cooper y la pastelería de la señora Deutsch, muchas mercancías de las casas comerciales denominadas París Nueva York, El Precio Fijo, El Puerto de Liverpool, la Botica de Lourdes, la Botica de San Luis y, en menor grado, pero igualmente con afectaciones, los negocios Las Novedades, La Gran Duquesa, el de Bernardino Torres y el de José Cabello, así como el despacho del señor Ignacio Santos Grande. También resultaron con perjuicios las casa de las señoritas María de Jesús y Manuela Zamora, ubicada en la esquina de Zaragoza y Ocampo.

La mayoría de los negocios afectados estaban asegurados. Días después del incendio se llevó a cabo una investigación por parte de dos peritos nombrados por las autoridades, el Ing. Carlos E. Martínez y el señor Francisco de la Peña, quienes no pudieron determinar el origen del incendio o si el percance fue provocado intencionalmente o por descuido de alguna persona. Al no haberse encontrado pruebas, indicios ni motivo alguno, la autoridad determinó que no había delito qué perseguir. Los daños materiales fueron cuantiosos, aunque la mayoría de los negocios estaban asegurados. Sin embargo, lo que más se lamenta es la pérdida de cuatro vidas humanas en este grave siniestro.
Fuente: Averiguaciones realizadas ante el Juzgado de Letras del Distrito de Saltillo, 18 de mayo de 1914.
Fotografías  de Sabás Peña Berlanga

 Incendio visto desde lo alto de la torre de  la
     Capilla del Santo Cristo
 Librería  de Isidiro Fornés
 Edificio de pastelería de la Sra Deutsch, al lado Mazapil Cooper Company  
        Sombrerería de Jesús Urdiales y
       Ferretería Sieber
Escombros de la Antigua Ferretería Sieber 
Todas las imágenes Derechos Reservados 

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