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lunes, 4 de mayo de 2015

Breve Historia de tribus de Coahuila I

La villa del Saltillo está fundada sobre el terreno que en lo antiguo ocuparon los indios cuachichiles, y era una población considerable, cuando en 1592 establecieron allí un convento los religiosos de San Francisco. Los bárbaros combatieron a tal punto el establecimiento, que el P. Gavira, fundador del monasterio, se retiro a Topia, y los vecinos pidieron auxilios al virrey, asegurando que despoblarían la villa si no eran socorridos. D. Luis de Velasco el segundo gobernaba entonces, y ocurrió a la república de Tlaxcala, que tantos privilegios gozaba en la colonia, y la cual facilito cuatrocientas familias destinadas a establecer pueblos alrededor del Saltillo, para defensa de la villa, y con su ejemplo atraer a los bárbaros a la vida doméstica.
Los tlaxcaltecas partieron al mando de D. Buenaventura de Paz, nieto de Xicoténcatl, y de un franciscano, su ministro: recibiólos el capitán Francisco de Urdiñola, fundador del mayorazgo que poseyeron los marqueses de San Miguel de Aguayo, y con ellos se fundó el pueblo de Tlaxcala, calle por medio de la villa: los vecinos quedaron seguros, y de los tlaxcaltecas se fueron sacando colonos para otras partes.1

El P. Fr. Antonio Zalduendo se adelantó en 1603 hacia el Norte del Saltillo, redujo a los bárbaros a formar algunas poblaciones, y después de tres años de permanencia, tuvo que retirarse por no poder sufrir los insultos de los tobosos y de los cocoyomes. Quedo así desamparada la conversión, hasta que en 1670, el P. Fr. Juan Larios, también franciscano de la provincia de Jalisco, hizo nueva entrada, allano los ánimos de los naturales, y con el proyecto de establecer algunos pueblos, dio la vuelta al Saltillo : el gobernador 1 Documentos para la Historia de México. Tercera serie, tomo i, pag. 404.

 D. José García Salazar aprobó lo ejecutado, se reclutaron familias tlaxcaltecas, y el capitán D. Francisco Elizondo recibió la orden de apoyar a los misioneros con setenta soldados. Monclova se había fundado en tiempo del virrey conde de la Monclova, y al Norte, a muy corta distancia, se fundó la primera misión llamada de San Miguel de Aguayo en 1675. 1

Los misioneros franciscanos atrajeron de paz las tribus de obayas, boboles, tobosos, calzales, manosprietas, catujanes, milijaes, tilijais, cabezas, contotores, bauzarigames, acafes, cantales y otros, con los cuales fundaron cinco misiones. San Francisco de Coahuila, un cuarto de legua al Norte de Monclova, con indios boboles y obayas, a los cuales se agregaron algunos tobosos y veinte familias de tlaxcaltecas conducidas de San Esteban del Saltillo. Santa Rosa de Nadadores, puesta en 1677 a cuarenta leguas al Noroeste de Coahuila, de indios cotzales y manosprietas, trasladada junto al río de Nadadores para huir de la guerra de los tobosos, y colocada al fin, en 1693, a siete leguas al Noroeste de Coahuila: se le agregaron ocho familias tlaxcaltecas. San Bernardo de la Candela, con indios catujanes, tilijais y milijaes, y cuatro familias tlaxcaltecas. San Buenaventura de las cuatro Ciénegas, fundada por el P. Fr. Manuel de la Cruz, en 1673, veinte leguas al Oeste de Coahuila, con indios cabezas, contotores y bauzarigames: trasladada seis leguas mas cerca, al lugar llamado de contotores, combatieron los bauzarigames contra las otras dos parcialidades hasta destruirlas, de manera que se extinguió la misión: repuesta en 1692 con los tocas y los colorados, se pasó a legua y media de Nadadores, donde fué suprimida en 1747. Santiago de Valladares, con apaches y chantapaches, sacados de Boca de Leones, a una legua de Candela, suprimida también en 1747.

Fundaronse además otras misiones. San Antonio Galindo Moctezuma, en 1698, sobre el paraje llamado las Adjuntas, al Norte de Monclova y no lejos de la junta de los ríos de Nadadores y de Coahuila, poblada con indios mazapcs y cenizos traídos de Nuevo Leon ; se despoblo al cabo por las extorsiones de los colonos blancos y por la guerra continua de los tobosos.

El Santo Nombre de Jesús Peyotes tuvo principio por el P. Fr. Francisco Peñazco, con veinte familias de indios cotzales en el paraje llamado San Ildefonso, donde duró dos años: destruida por los barbaros, la repobló el P. Fr. Agustín Carrera por otros cuatro años, acabando como la vez primera; por fin en 1698 los padres Fr. Bartolomé Adame y Fr. Manuel Borrego, la establecieron con la tribu de gijames en el paraje en que hoy se encuentra. El nombre de Peyotes viene de la abundancia en los alrededores.

de una yerba que así se llama, medicinal, y con la cual se prepara también una bebida embriagante.1 A tiro de escopeta se encuentra San Francisco Vizarron de los Pausanes, comenzada por Fr. José Rodríguez en 1737 con familias de iinapihuayas, pihuigues yjulimeftos, aunque la mayor parte fue ron pauzanes.2 Luego que los apaches pasaron el Rio Grande, comenzaron a combatir estas misiones, y a fin de salvarlas se penso en fundar una villa de españoles.

Reclutaronse familias al intento, aunque con poco tacto en cuanto a su calidad; se les repartieron tierras y aguas, y se puso la población inmediata a Peyotes. La puebla recibió el título de villa, con el nombre de San Pedro de Gigedo, en memoria del virrey, aunque también se le llamo villa de Lugo por uno de los pobladores.3 Así los tres establecimientos casi se redujeron a uno.

La misión de San Juan Bautista la fundo el P. Fr. Diego Salazar de San Buenaventura, religioso del colegio de Santa Cruz de Querétaro, a 24 de Junio de 1699, orillas del rio Sabinas, con indios de las naciones mahuames, pacholes, mescales,jarames, ohaguames y chahuames: a poco de congregados, los neófitos huyeron de la misión, robándose el ganado, cosa que no resfrió al misionero, sino que penetrando hasta el Rio Grande junto parte de los fugitivos, y con ellos y con las tribus de pampopas, tilofayas, pachalocos y tusanes situo de nuevo la misión de San Juan Bautista, junto al presidio del mismo nombre, cerca del río Bravo, el año de 1701.

En 1703, a media legua corta de la anterior, se fundó la misión de San Bernardo por los mismos padres de la Cruz, después de haber mudado de sitio tres ocasiones ; la poblaron con las naciones de ocanes, canuas, catuxanes, paxc/iales, pomulumas, pacuaches, pastancoyas, pastalocos y pamasus, a que se agregaron después los pacuas, papanatas, tuancas y otras.

El conde de Valladares, por decreto de 28 de Marzo de 1701, expedido a instancias de los padres de la Cruz, creo una compañía volante de treinta hombres, de los cuales veinte unidos a la guarnicion del presidio de Santiago de la Monclova corriesen la tierra, y los otros diez quedasen de escolta para los misioneros de San Juan Bautista y de San Bernardo : los soldados establecieron sus casas, de donde resulto el presidio llamado también de San Juan Bautista, quedando agrupados los tres establecimientos en una pequeña extensión.

La primera misión que los padres de la Cruz formaron, fue la de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta, con indios pitas y pasalves. La villa de San Fernando de Austria (San Fernando de Rosas hoy Mpiode Zaragoza), se fundó a 12 de Febrero de 1753, por el gobernador de la provincia D. Pedro de Rabago y Terán.

Hemos apuntado hasta aquí la manera con que las misiones se fueron estableciendo, para dar una idea ligera del modo con que los religiosos fueron allanando la tierra, é ir al mismo tiempo recogiendo los nombres de las tribus y los lugares donde se encontraban. Añadiremos ahora, en confuso, las demás noticias que encontramos, para sacar al fin algún resultado. Los pampopas habitaban en el rio de las Nueces, a 22 leguas al Sur de la misión de San Juan Bautista; los tilijaes más abajo de los anteriores; al Sur de estos los patacalet, y  los cachoposicdes cerca de los  pampopas. Los pajalaques vivian en el rio de San Antonio como a 40 leguas de la misión de San Bernardo ; los pacos y los pastancoyas a 15 leguas en el paraje nombrado el Carrizo; los panagues a 18 leguas de la misión sobre el río de las Nueces; los pauzanes sobre el rio de San Antonio, y los paguachis a 15 leguas del mismo San Bernardo.

En la región del oeste las cosas pasaron de otra manera. Cuando los españoles solo habían extendido sus conquistas hasta Cuencamé, habitaban en las orillas de las lagunas de San Pedro y de Parras muchas tribus, de carácter manso y apocado, combatidas de continuo por los cocoyomes y por los tobosos, gente bárbara y cruel. Los misioneros, a pesar de sus deseos, no habían logrado reducir a aquellas naciones, hasta que el capitán Antón Martín Zapata, con familias tlaxcaltecas traídas del Saltillo, convoco gente, y en compañía del padre jesuita Juan Agustina de Espinosa, penetro en aquella comarca, y allanados los indios, sobre todo con la promesa de defenderlos de sus enemigos, fundaron en 1598 la villa de Parras. Diósele este nombre, por una planta semejante a la viña silvestre, y después por la abundancia de parras que los colonos sembraron y que prosperaron prodigiosamente. A la sombra de la villa fundaron en seguida algunas misiones; anexos a Parras los pueblos de Noria del Pozo, la Peña y Santa Bárbara; San Pedro de la Laguna, orillas del rio Guanaval, con su visita el pueblo de la Concepción; San Lorenzo y sus sujetos los Hornos y Santa Ana ; San Sebastián anexo San Gerónimo ; San Ignacio y sus visitas San Juan de la Costa, San José de las Abas y Baicuco. Menos Parras, todos estos lugares están ahora o completamente despoblados o reducidos a haciendas.

La laguna grande de San Pedro o Tlahuelila, la forma el río de Nazas, que en ella viene a terminar; su circunferencia es de unas cuarenta leguas, que llega a sesenta en las crecientes; abunda en peces y en aves acuáticas, y produce el tule una semilla que los indios aprovechaban para hacer una especie de pan.

Eran los habitantes de sus orillas bastante hábiles, más bien hechos de talle y más dóciles que los infieles sus circunvecinos; en extremo tímidos y por eso muy dados a la superstición. El fondo de su creencia la componía el miedo a los malos espíritus, llamados en su lengua Cachinipa: al ver el polvo levantado por un remolino del viento, se arrojaban a tierra invocando repetidas veces a su dios, y lo mismo practicaban por la noche, al mirar correr por el cielo las exhalaciones: creían en los sueños; y para precaver de la muerte al padre o a la madre enfermos, ahogaban al más pequeño de los hijos, como una víctima expiatoria. Pariendo la mujer, el marido hacia cama, se abstenía por cinco 6 seis días de carne y de peces, por temor de que estos animales no se dejaran coger después en la caza o en la pesca: al término del tiempo venia un sacerdote y sacándole de la casa por la mano, terminaba el ayuno. Las cabezas de los venados matados en la caza, las guardaban para que les fueran propicias; si el propietario moría, a cabo de un año, los parientes salían con ellas al anochecer de la casa del difunto con canto triste y lloroso, y tras de todos una vieja con la cabeza del venado reputada principal, y la colocaban en una pira, encima de unas flechas; alrededor pasaban la noche llorando la anciana, y cantando y bailando los demás, hasta el amanecer, que encendida la hoguera, la cabeza se reducía a ceniza, y quedaba sepultada la memoria del muerto. Cachinipa era el autor de la muerte, y estaban en la creencia de que si veían morir a sus parientes, ellos también morirían al punto; por eso enterraban a sus enfermos antes que acabaran de espirar. 

No guardaban ni recelaban sus doncellas, ni procuraban casarlas intactas, dejaban las pues a su albedrío, por lo que muchos años vivían en libertad, y después de casadas, a su gusto dejaban un varón para tomar otro. A los muertos les lloraban sus parientes por algunos días, cantando y bailando, por la mañana y por la tarde, alrededor de la sepultura, con grandes gritos y alaridos, refiriendo las virtudes y las hazañas del difunto; pintábanse al efecto los rostros en la figura de una calavera con lágrimas en las mejillas, sin duda para tenerlas fingidas si no las encontraban en sus ojos verdaderas.

Continua Breve Historia de tribus de Coahuila II

 Fuente:
GEOGRAFÍA DE LAS LENGUAS
CARTA ETNOGRAFICA
DE MÉXICO

PRECEDIDAS DE UN ENSAYO DE CLASIFICACION DE
Y DE APUNTES PARA LAS INMIGRACIONES DE LAS TRIBUS
POR EL LIC.
MANUEL OROZCO Y BERRA

MÉXICO IMPRENTA DE J. M. ANDRADE Y F. ESCALANTE

1864

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